Boston es conocido por sus inviernos intensos, con temperaturas que pueden caer por debajo de los 20 °F (-6 °C), vientos fuertes y nevadas constantes. Por eso, la clave es vestirse en capas inteligentes que mantengan el calor sin perder movilidad. La combinación ideal comienza con una capa base térmica que retenga el calor corporal, seguida de una capa intermedia como un suéter de lana o fleece, que ofrece aislamiento adicional. Finalmente, una chaqueta impermeable y cortaviento, preferiblemente tipo parka, es esencial para protegerse de la nieve y el viento helado característico de la ciudad.
Además, los bostonianos suelen complementar su atuendo con accesorios que realmente marcan la diferencia durante los días más fríos. Entre ellos destacan los gorros de lana, bufandas gruesas, guantes térmicos y calcetines de lana merino, que mantienen las extremidades calientes y secas.
El calzado también es esencial: unas botas impermeables con suela antideslizante ayudan a caminar con seguridad sobre nieve o hielo. Con estas piezas básicas, cualquier persona puede enfrentar el invierno de Boston de manera cómoda, segura y preparada..


Aunque el invierno en Boston exige ropa abrigada y resistente al frío, también es importante encontrar un equilibrio para no sentirse abrumado al entrar en espacios cerrados como el metro o los autobuses. Estos transportes suelen mantener la calefacción encendida, por lo que una buena estrategia es usar capas fáciles de quitar, como una chaqueta con cierre frontal, un suéter liviano o una bufanda que puedas retirar rápidamente. Esto permite regular la temperatura corporal sin pasar calor excesivo, especialmente en trayectos largos o a horas pico.
Conclusión
Para quienes dependen diariamente del transporte público, la comodidad es clave. Optar por ropa que sea ligera pero térmica, además de mochilas o bolsos capaces de guardar gorros o guantes mientras estás dentro del vehículo, hace el viaje mucho más práctico. También se recomienda elegir parkas o abrigos que no sean demasiado voluminosos, lo que facilita moverse entre personas y evita la sensación de agobio. Con estas pequeñas precauciones, es posible mantenerse bien abrigado al aire libre y, al mismo tiempo, cómodo al usar el bus o el metro durante los fríos meses de invierno en Boston.
